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Airbnb for Work: ventajas e inconvenientes para Travel Managers

Oct 4, 2018

¿Añadir alojamientos tipo Airbnb en las políticas de viajes corporativas?

Esa es la pregunta que se hacen muchos travel managers. Sin duda, este tipo de alojamientos tiene beneficios, pero también algunos inconvenientes. Seguridad, estándares mínimos, duración del viaje y perfil del viajero son algunos de los aspectos a tener en cuenta para tomar la decisión.

 

Hace unas semanas, Airbnb hizo públicos algunos datos interesantes. Y es que la plataforma asegura haber experimentado un crecimiento exponencial en el número de empresas clientes en Airbnb for Work, su división dirigida a la reserva de alojamiento durante viajes de negocios. Según la compañía, hasta finales de agosto, más de 700.000 compañías se habían registrado en Airbnb for Work, y más de 300.000 trabajan de forma directa con la plataforma para la gestión de sus viajes de negocios.

 

Son varias las ventajas que se pueden encontrar en este tipo de alojamiento en el ámbito del business travel. Para muchos viajeros, tras una dura jornada de trabajo, llegar a un ‘hogar’ puede ser más reconfortante que llegar a una habitación de hotel. Asimismo, para quienes ‘compartir es vivir’, optar por la tendencia del co-living durante su viaje de negocios con otro inquilino o con un compañero de trabajo puede ser una grata experiencia. El primero puede descubrirnos lo mejor de la ciudad, sumergirnos en su cultura, introducirnos en el trato con sus gentes… Con el segundo, podemos establecer sinergias profesionales, esbozar nuevos proyectos de éxito, formar un buen equipo y, por supuesto, compartir interesantes conversaciones y ratos de esparcimiento.

 

De hecho, algunas plataformas están intentando aprovechar el potencial que parecen ofrecer este tipo de alojamientos en este sentido. En el caso de Airbnb, la compañía ofrece servicios de valor añadido orientados al team-building: clases de vela, talleres de repostería impartidos por reputados chefs… En definitiva, experiencias que, compartidas con compañeros de trabajo, seguro que estrechan vínculos y refuerzan el sentimiento de equipo y de colaboración.

 

Pero, ¿este tipo de alojamientos es el más adecuado para los viajes de negocios? Desde la perspectiva de la empresa y de la del travel manager, se deben tener en cuenta una serie de cuestiones antes de contemplar este tipo de alojamientos dentro de la política de viajes de la compañía.

 

Seguro que la seguridad durante los business travels es la cuestión que más preocupa tanto al viajero como a la compañía. Así, esta debe analizar si el alojamiento cumple las normas que, en relación a la seguridad, establece la política de viajes corporativa. Asimismo, se debe atender a si los viajeros se encuentran asegurados ante posibles incidencias que puedan darse durante el alojamiento.

 

En un segundo plano, pero no menos importante, travel managers y empresas deben analizar si el alojamiento ofrece unos estándares mínimos de confortabilidad y cobertura de necesidades. Espacios cómodos de descanso y de trabajo, conexión wifi de calidad, asistencia por parte del anfitrión, servicio de limpieza… son algunas variables que se deben tener en cuenta a la hora de optar por estos alojamientos. Servicios, estos, que un hotel garantiza, dado que la mayoría dispone, por ejemplo, de servicio de recepción 24 horas, de posibilidad de ampliación del check-out, de servicio de habitaciones y minibar, de servicio de lavandería, etc. Además, el obstáculo del idioma suele salvarse con el personal del hotel, que también nos puede asesorar sobre cómo desenvolvernos en la ciudad, cuestión importante, sobre todo, según el destino y su nivel de seguridad ciudadana. Porque tomar el que, creemos, es un servicio de taxi oficial en plena calle puede comportar riesgos. Sin embargo, si un hotel realiza la gestión, contamos con la garantía de que no nos subimos a un taxi ‘pirata’.

 

 

Asimismo, conviene tener en cuenta la duración del viaje. En caso de estancias cortas -de dos o tres noches- quizá convenga más optar directamente por un hotel, dado que los anfitriones de plataformas como Airbnb suelen exigir una estancia mínima de ciertos días de duración según el tipo de alojamiento.

 

Igualmente, se debe tener muy en consideración el perfil tanto del viajero como de la compañía. Porque la perspectiva de compartir apartamento con un desconocido seguro que entusiasma a un millennial de una start-up tecnológica, pero no tanto a un alto ejecutivo de un banco de inversiones nacido en el baby-boom.

 

Muchas son las empresas que ya han testado este tipo de alojamientos, así como son también bastantes los viajeros que han vivido la experiencia. A continuación, María, Jaime y Laura comparten con nosotros sus impresiones:

 

> María, travel manager de una empresa de telecomunicaciones

 

En la compañía para la que trabajo, muchos ingenieros suelen viajar a Estados Unidos. Cuando en un mismo viaje son tres o cuatro los viajeros, solemos alquilarles a todos ellos habitación en la misma casa a través de una plataforma comunitaria de alojamiento. La experiencia ha sido buena en general, aunque algún contratiempo ha surgido. En una ocasión, al llegar a la casa, los compañeros comprobaron que no había electricidad. Consecuencia del tornado que había sacudido la ciudad semanas antes. El propietario de la vivienda no había avisado de la situación de la casa y tampoco mostraba demasiada preocupación por la situación. Decía que no le pagásemos, y asunto zanjado, lo que para nosotros no era una solución. Así que imaginaos, los hoteles de la ciudad hasta la bandera, pues mucha gente se había hospedado en ellos tras los destrozos que el tornado había provocado en las viviendas. Vamos, un panorama…

 

> Jaime, socio fundador de una start-up

 

Mi experiencia de co-living en viajes de trabajo es más que positiva. Junto con otro socio, fundé hace unos unos años una pequeña empresa tecnológica, en la que desarollamos software para laboratorios farmacéuticos. Nos va bien. Tanto, que estamos mirando al exterior. Por eso, son varios los viajes que hemos hecho a París, y siempre nos hemos alojado, mi socio y yo, en apartamentos compartidos. En ocasiones, solo los dos. Otras veces, con más inquilinos en el piso. En todos los casos, la experiencia ha sido buena. Hemos conocido gente interesante, con la que hasta nos hemos ido a tomar una caña. Y respecto a mi socio, creo que el haber compartido con él algo más que trabajo ha repercutido positivamente, valga la redundancia, en el trabajo. ¡Nos conocemos mejor y nos ‘aguantamos’ mejor!

 

> Laura, periodista en un canal de televisión

 

Por mi trabajo, suelo viajar. ¡Hay que estar al pie de la noticia! Según la ciudad de destino y la duración del viaje, me he alojado, bien en pisos compartidos, bien en hoteles. Creo que ambos tienen su ‘aquel’ según el día que tengas. Me explico… Si la jornada de trabajo es en cierta medida relajada, llegar a casa y charlar con alguien es agradable. Ahora bien, si has tenido un día horrible, lo que apetece, al menos en mi caso, es desconectar, así como que te lo den todo hecho. Y eso lo ofrece un hotel. Lo de compartir con compañeros de trabajo está bien, pero siempre y cuando ‘te lleves’. Si no, ¡pueden saltar chispas!